domingo, 8 de febrero de 2026

Miravet, el castillo más imponente de Cataluña (España)

El Castillo de Miravet es una edificación del término municipal de Miravet. Situado en la cumbre de un cerro de unos 100 metros de alto, el castillo está considerado uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar templaria de Cataluña. Es bien de interés cultural desde 1988.

El patio de armas del castillo de Miravet se divide en dos grandes recintos: el jussà (construido entre los siglos IX y XI), recinto andalusí amurallado distribuido en tres niveles escalonados, de más de doce mil metros cuadrados; y el recinto soberano (del siglo XII), de unos 2500 m², formado por una estructura poligonal con cinco torres, contrafuertes y un patio de armas en medio, alrededor del cual se distribuyen las dependencias siguiendo el modelo de planta de un monasterio típico cisterciense, adaptado para las funciones básicas militares.

Con el tiempo se añadieron nuevas construcciones al interior, especialmente por adaptar el recinto a las nuevas armas. Las dependencias más destacadas son las caballerizas, la cisterna, el refectorio, la bodega y silos, la sala capitular y el templo románico. Una sala con acceso restringido, ubicada en el tramo de subida a una de las torres, parece haber sido destinada a guardar el tesoro de la Orden.

La Torre del tesoro contenía el archivo de la orden y su tesoro; la Torre de la Sangre se llama así porque la leyenda dice que allí fueran ajusticiados los seis caballeros templarios que no se quisieron rendir en el 1308 (en realidad se rindieron, aun cuando un par de días más tarde que sus compañeros, y nada más fueran hechos prisioneros).

La restauración que se ha hecho a las paredes del patio de armas ha malogrado gravemente el castillo, con revocados finos y restauraciones con elementos modernos sin envejecer, por lo que el castillo ha perdido encanto aunque las restauraciones permiten hacerse idea de su estructura anterior. - Fuentre Wikipedia

La importancia del castillo

Resulta curiosa la relevancia que este bastión ha tenido a lo largo de los siglos y cómo la localidad de Miravet apenas llegue en la actualidad a los 750 habitantes, pero, claro está, los tiempos han cambiado y lo que antes era un punto estratégico en la vía fluvial que suponía el río Ebro, ahora solo es un atractivo turístico de primera magnitud, eso sí.

Porque el Castillo de Miravet no solo aportará bonitas fotografías, sino que además regalará a los turistas una buena dosis de hechos históricos que enriquecerán su visita. No en vano, este edificio religioso y militar es de origen árabe y fue conquistado en el año 1153 por los cristianos durante el reinado de Ramón Berenguer IV.

El pasado templario

Fue precisamente tras la conquista de la plaza cuando comenzó la relación con la Orden de los Templarios. El monarca se lo cedió al maestre de estos en Hispania y Provenza, Pere de Rovira, quien no tardó en ordenar su reconstrucción al estilo de las fortalezas de Tierra Santa, dotándolo de una capacidad defensiva que anteriormente no tenía.

A partir de ese momento, el castillo ganó importancia por el simple hecho de que controlaba, como se ha expuesto, el paso fluvial. Eso también lo convirtió en un importante centro estratégico e incluso político, habida cuenta de la importancia de la Orden del Temple durante la Edad Media en todos los territorios de la cristiandad. Tanto es así que entre sus muros residía el maestre provincial y albergaba tanto el tesoro como los archivos que los templarios tenían en la Corona.

Muralla oeste del castillo

Patio de armas

Iglesia

Qué ver

De martes a domingo es posible realizar la visita de este bastión medieval por cinco euros (la entrada reducida es de tres euros). En ella se puede recorrer las 14 dependencias con las que cuenta, así como los tres niveles en los que están distribuidas.

Destacan especialmente el Patio de Armas, a partir del que se estructuraba la vida en la fortaleza y cuyos muros muestran incluso partes del castillo musulmán, la cocina, el refectorio, la bodega y, por supuesto, sus torres. Entre estas hay que nombrar la Torre del tesoro y la Torre de la Sangre, ya que se cuenta que fue donde se ajustició a los caballeros que no quisieron rendirse una vez que la Orden del Temple se prohibió.

Otros encantos

A pesar de que el castillo que vigila esta localidad tarraconense es el principal atractivo de la misma, hay que apuntar que el conjunto ofrece una de las imágenes más representativas del medievo catalán. Además, Miravet cuenta con otros encantos que el visitante puede degustar.

Uno de ellos es el tradicional Paso de Barca, en el que un transbordador sin motor (el último que queda en todo el río Ebro) cruza la corriente fluvial simplemente valiéndose de la maestría del barquero para hacerlo y llegar a buen puerto.

Tradición alfarera

Un paseo por las calles del pueblo es otra de las actividades que no pueden dejarse de lado cuando se acude a Miravet, pues la estrechez de las mismas y la estructura de su callejero ofrecen un viaje al pasado medieval de una localidad donde existe una amplia tradición alfarera.

No en vano, es uno de los lugares donde aún se mantiene vivo el oficio. En la actualidad hay siete talleres alfareros que siguen trabajando las piezas más habituales, como los cántaros, los pitxells o los cadufos. Algunos de estos talleres disponen de pequeños museos que hacen las delicias de los más curiosos y de los amantes de las viejas profesiones. Tan antiguas como la Iglesia Vieja de Miravet, de estilo renacentista y reconstruida sobre la antigua mezquita árabe. – WEB>>

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